Con un aguacero se pasa de bajo nivel a alta turbiedad.
Con un aguacero se desnuda toda la improvisación que ha existido en el afán de "gotear" a un sistema de acueducto que se ha hecho a punta de necesidad y no de diseño y planeación.
Un aguacero desnuda cómo el Estado no puede responderle a una comunidad porque facilita que se den o reciban coimas en contratos que deben resolver necesidades básicas y porque sus recursos son a cuenta gotas sin un doliente que se asegure que se invierten dónde y en lo que es.
Historias repetidas en el Pacífico, léase Buenaventura; Putumayo, Mocoa y toda La Guajira, entre otras regiones.
El regreso de las lluvias en una zona donde predominan y que ahora pasa de una sequía semanal al extremo de suspensiones repetidas por turbiedad, también evidencia la incapacidad gerencial de Hidropacífico. Tener carrotanques para cubrir el desabastecimiento y programarlos de acuerdo a las condiciones del servicio de agua era suficiente contingencia. Pero por no cumplir con lo ordenado se motiva a que una comunidad sin agua perjudique el resto de la economía.
Una semana sin lluvias deja seco el plan de contingencia que se exige pero se revisa, deja en aguas mansas al control y sedimenta más la ausencia de la Saab SA Esp, dueña del contrato y contratante de las obras.
Razón tiene en meterse la gobernadora a poner los carrotanques que no ponen Hidropacífico, ni Saab y tampoco la Alcaldía.
Desde aquí, de este hecho, se debe partir para que las autoridades correspondientes determinen si hay o no negligencia administrativa o falta de recursos de quien recauda para garantizar la prestación del servicio y el mantenimiento del sistema (por ejemplo se debe dragar el sedimento en la bocatoma, "desoxidar" los tanques elevados y seguimiento a las válvulas que presentan fallas diarias).
Hidropacífico y la Saab son el matrimonio encargado de atender las necesidades de agua de una población que cíclicamente saben tiene puntos críticos con sequía (dos semanas al año) y con mucha agua (casi 160 suspensiones al año)
*Las condiciones*
Es cierto que las condiciones cíclicas o cambiantes del clima ponen en aprietos a los sistemas de acueducto del mundo.
Es cierto que la tecnología ha ayudado con la compilación de información para mejorar procesos y optimizar recursos.
En Buenaventura no estamos tan atrasados y lejos como para que la planificación, el análisis de la información y su aplicación aunque más por la vivencia diaria que por la tecnología, permita que se repitan fracasos.
Pasa con el agua, con las fuentes de trabajo, con la salud, con la educación y con la movilidad.
Nos pasó, nos pasa y nos volverá a pasar si no miramos que lo cíclico está en lo que establecemos como la salida y que, obviamente, no es.
Un nuevo para cívico se plantea cuando los obstáculos siguen ahí, mirándonos como marchamos sin encontrar solución.
El tiempo no nos va alcanzar si no miramos la paja en el ojo y no en el ajeno.
La Nación hace esfuerzos que en Buenaventura no entendemos. Pero nuestros líderes ni nos explican ni nos guían hacia al camino de resoluciones.
Los mismos nos llevan a las mismas.
Y para no tocar cayos más distantes, si Hidropacífico cambiara el chip de la tacañería, la miradita por encima del hombro, la "todo se lo mando a los jefes", lo importante es el recaudo, proponemos pero esperamos a que nos lo hagan (léase que "lo hagan ellos") estaríamos sin agua por sequía por pocos días pero casi nunca por invierno.
Estaríamos con dos horas diarias pero no con sin una en cuatro días.
Cambiar al administrador también ayuda a buscar mejores opciones a vivir en el error y la incapacidad.
La flauta de Harlem sería una melodía y no una trompeta de madrazos en medio del cierre de las vías.
Ya está bien de darle solo a los jefes y como conozco la filosofía del "chiquitito de medallo, papá" y que abrió esta gran empresa, me apena la desdicha a la que la llevó y, para colmo, un vallecaucano insulso e inepto que hasta originó un sindicato que en el esquema empresarial montado no se pensaría sino para un nuevo operador, en caso de que no se prorrogara el contrato a los 20 años.
Con nuevos aires en Hidropacífico y la Saab, las obras propuestas en menor tiempo, la solución estaría más cerca que los 16 años de anunciar que te vas y te vas y no te has ido.