jueves, 2 de marzo de 2017

El blog de Rocky

*De calamidad a plácemes?*

Si bien los suscriptores y usuarios del servicio de agua de Buenaventura, en razón de tener a Hidropacífico de primera mano sirviéndole, atendiéndole, cobrándole  y respondiéndole siempre lo mismo,  lo responsabilizan del fracaso de entregar, al menos, agua todos los días, en estos 15 años, no es del todo cierto que sea la mejor noticia para la ciudad.

Y que se celebré cómo pasando de la calamidad pública hace unos días a la complacencia ante los anuncios de que por fin se puede dar por terminado uno de los contratos más "esculcados de Colombia.

Que su actual gerente haya echado al traste el trabajo con la comunidad y los líderes, el programa de responsabilidad social, la oportuna atención e información a los medios y la comunidad, que haya propiciado la creación de un sindicato, no refleja la filosofía empresarial que se enrutó desde el inicio de la operación.

De igual manera, el Plan de Obras e Inversión (POI) propuesto por Hidropacífico, obligado contractualmente, fue desde el 2002 la guía para que se hicieran las inversiones necesarias para mejorar el servicio. Los 5 primeros años valía unos 60 mil millones, hoy son más de 170 mil millones. Ninguno se cumplió a cabalidad. Los POI ajustados cada 5 años fueron el pilar del actual plan maestro de acueducto que costó más de 5 mil millones.

La compañía propició empleo directo para más de 120 personas, estabilidad a sus familias y otras tantos más indirectos, que hoy quedarían sin saber de su suerte.

Se trata de una empresa legalmente constituida, cumplidora con sus impuestos y obligaciones locales, por lo que no puede ser objeto de plácemes como los expresado por una entidad que como el Comité Intergremial de Buenaventura debería ser soporte y apoyo para una salida decorosa.

Resulta inconveniente y desafortunado emitir un comunicado en el que el CIB celebra prácticamente que uno de sus idénticos se vea indiciado en una responsabilidad no certificada por alguna autoridad competente.

Que su gerente actual no haya sido capaz de congeniar, de socializar, de interactuar con las clases empresarial, solidaria y hasta comunitaria, no le quita a Hidropacífico el valor de una compañía a la que las cosas no les salieron.

Claro, unas porque no se hicieron las obras; otras porque no se cumplieron los tiempos de mantenimiento y las más recientes por falta de administración gerencial.

La más reciente de las fallas, es una sequía que no ha sido ajena en 15 años y que se ha superado con decisiones técnicas y financieras pero que en esta oportunidad provocó una crisis urbana que se pudo evitar, sumado a los incumplimientos en los tiempos de lavado de los tanques elevados que los tiene oxidados internamente y con riesgos de alterar la calidad del agua, sin profundizar en otros elementos como válvulas y plantas que han sido señalados por la interventoría Sinalpa.

Entre tanto, el anuncio de buscar una salida digna a la mala imagen de la compañía profundizada en los más recientes tres años, no puede ser objeto de responsabilidad unánime del fracaso pues reúne a viceministros de agua, dineros de regalías, Sociedad de Acueducto y Alcantarillado, interventores, contratistas y entidades de control.

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